miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA JUSTICIA COGE PERO SE VIENE

Histórico anuncio apostólico sobre la justicia transaccional
La Habacana

Como si se tratara de un par de tenis chiviados en San Andresito lo que negocian, la opinión pública ve con malos ojos que los cabecillas de las FARC se entretengan bebiendo whisky, cuando sueña con que se entregan bebiendo whisky. Ni que De la Calle, luego de las extenuantes jornadas de regateo, se relajara en compañía de una copa de sofisticado chamberlain.
De los puntos a los cuales se ha llegado a cuerdo, ni locos que estuvieran, en la sobremesa de negociación que tiene lugar en La Habacana, se destaca que en cuanto al tráfico de drogas se ha decidido extender la cobertura de la seguridad social a los dealers (léase jíbaros). En tanto respecta al tema agrario se comprometen los insurgentes de bien, personas divinamente, de los Marx y Lenin de toda la vida, a sustituir los atroces campos de concentración insignes del Caguán por camposantos.
Se ha establecido, además, un plazo de sesenta días luego de la firma del acuerdo definitivo de Paz para que se cumpla el punto que más inquieta al Estado: la dejación de armas. Fuentes sin confirmar la Paz aseguran que al Estado le preocupa más, en realidad, el tema de la dejadez en el cuidado personal. “De una vez por todas los guerrilleros tienen que lucir como guerrilleros, no como Fernando Londoño vistiendo Rolex en sus muñecas y que tales”, se quejó un reputeado ministro quien solicitó se mantuviera su nombre en reversa, nunca en zona de reserva campesina.
Por su parte, el Estado colombiano ha prometido definir en las próximas horas los linderos, no de zonas de despeje sino, por el contrario, de zonas de despliegue militar. Así mismo, las penas para los comandantescos de las FARC no superarán el interminable término de 8 años de procesos 8.000.
Ahora bien, nadie se explica para qué un cabesilla vacía de la guerrilla quiera hacerse visible fungiendo en el papel de congresista. Sin lugar a deudas serán, al pasearse por los pasillos del establecimiento, un blanco fácil de burlas y de balas. A menos, aclaro y aClara López (lenguache incluyente), que sea extendida indefinidamente la suspensión de las imputaciones a jefes guerrillorones por parte de la Fiscalie to me, lo que no significa cosa distinta que la otorgación de estatus político: oportunidad de la cual es menester sacar provecho: delinquir con derecho a impunidad.
Todo bien, no obstante la torpeza de Timoshenko al dejar a Castro con la mano estirada por preferir estrechar la de Santos.
En resumen, la Paz, el descanso eterno y la luz perpetua serán de provecho para Tirofijo, arma bendita. A nosotros, los ciudadanos el pan nuestro de cada día de día sin carro de a pie nos toca seguir lidiando con los Peñalosa, los Moreno Rojas, los Moreno de Caro, los colonizadores Springer, los Roy, los galancitos y los gaviritas, los pastranitas y los samperitos, los samperitos, los samperitos, los Foronda y, desde luego con los Balvin, mientras el ‘dotor’ Uribe se encona en su proceso de pus.

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¿Ella? Calé de matar. ¿A ti? Miedo dan, es lacra fariana. ¿Irá FARC al Senado? De imitar. Átame, De la CallE

martes, 1 de septiembre de 2015

LO QUE EL VIENTO SE LLOVIÓ

Entre viejos es común colgarse al cuello la escarapela de identificación en calidad de visitante, caminar por la derecha y respetar el turno, aunque, de revés en cuando, saltar algunos turnos haciendo merecido uso de la fila para discapacitados, embarazadas y personas de la tercera edad (debiera de haber una categoría para quienes, a pesar de no ser considerados viejos, así se sientan); en vista de lo prolongado de los recorridos y de los dolores de rodilla pedir que le sea cedida la silla azul; ya sea por el ‘helaje’ ponerse la bolsa de agua caliente a los pies o bien a causa del cólico hacerla descansar sobre la barriga; referirse al frío excesivo como ‘helaje’; con el estandarte de la anorexia declararle la guerra al colesterol, al gluten, a los transgénicos, al glifosato, al azúcar, a la cafeína, y de las selfies hacer el trofeo de batalla en los anales de Instagram®; estirar el sueldo con el objeto de ahorrar para comprar un Walkman o un reproductor de LaserDisc; por horas extenderse, hasta quemarse las puntas de los dedos con los cigarrillos que se resisten a extinguirse, a hablar del clima como si se tratara de Petro, que ‘los cachiporros’, que ‘hace veinte años ésto o aquello’, o que ‘este año se pasó volando’ y que ‘ya no se hizo nada’.
No transcurrió este 2015 más pronto de lo que tardó el anterior en inspirar los buenos propósitos de año nuevo ni hará falta esperar hasta el siguiente para comprobar si, en comparación, menos o más personas empezaron a asistir al gimnasio, a dejar de fumar. Si acaso, el próximo año se hará insoportablemente más largo por un día.
El tiempo es caprichoso, como un niño viejo. De repente se le intuye perdido, dando giros sobre sí, cerrando un círculo tras otro. Cuanto más necesaria es su prisa, más parsimonioso se hace. Y, en efecto, de ser su pesado transcurso el objeto del deseo, se desvanece como el suicida humo del cigarrillo que se estrella contra el cielorraso indefenso.
Sirva el tiempo, además, como unidad de medida para el tedio producto de la música de Pink Floyd.
Ahora bien, en perspectiva, el niño es viejo por cuenta de los círculos que abre y se atreve a cerrar, y el viejo, del mismo contrario y en sentido modo, se hace niño, de tal manera, al cerrar círculos que nunca antes abrió. A una cosa se le conoce como desaplicación y, a la otra, incontinencia.
La acumulación de experiencia significa un detrimento en la estimación de los años. Un año escolar significa poco menos que una tortura; de años siderales y canciones de Pink Floyd sabemos los viejos. Es decir, no es comparable la percepción de un año para un viejo que ha sobrevivido, no sé, supongamos, 60 de ellos, a la de un niño que, con suerte, tendrá conciencia de una decena. El tiempo se manifiesta como un libro leído, y un libro tiempo perdido de manifiesto. Inocente de cuanto le espera, el lector se pierde en el tiempo: las páginas restantes son pesadas, y las dejadas atrás, pocas; luego, los personajes son viejos conocidos, niños extraños, y cada página luce más corta: porque en práctica, muchas se han pasado.
La vida no puede ser tanto como escribir un libro, poco como sembrar un árbol, menos aún, escribir un libro y  sembrar un árbol para suplir a un hijo no nacido, a pesar de que sea nomás que cerrar círculos en el sentido en que corren las manecillas del reloj. 

viernes, 26 de junio de 2015

¿CUÁL ES EL ANIMAL QUE ES MAL PERDEDOR Y PEOR GANADOR? EL ROEDOR

En el apartamento del lado, el 106, vive un gran danés, Ramón. Ramón comparte el apartamento con uno de los vecinos a los que siempre evito para no verme en la penosa obligación de saludar. Hasta el año pasado el vecino del 106 contaba con la ayuda de una señora que se encargaba de los asuntos domésticos en su casa, menos de domesticar a Ramón; de cuando en cuando se le veía a Ramón halar de la menuda mujer como si se tratara de un carrito de juguete sin ruedas: la arrastraba sobre el césped, la obligaba a perseguir neumáticos rodantes, aunque nunca le mordió.
Ramón, desde enero de este año cuida de sí mismo durante la tarde; en las mañanas el paseador de perritos lo recoge a las 8 y lo trae de vuelta a las 11. Rara vez se le oye ladrar en su estrecha soledad de propiedad horizontal. Sin embargo, cuando lo hace, no canso de preguntarme ¿será acaso el ‘perrito’?
Luego de la sorpresiva aunque anunciada derrota de la Selección Colombia ante el equipopó venezolano pareciera que nadie habitara el apartamento de Ramón. No obstante, en Twitter, en Facebook, por doquier, en la tele, se daba evidencia de dos cosas: la primera, que con la Selección Colombia, los colombianos, en las buenas y en las balas, y segunda, que, de malos perdedores, si acaso, nos ganan tres Neymar (informa la Cancillería a propósito que a Neymar lo extraditaron de Colombia por ser buen perdedor); “sí, perdimos, pero al menos tenemos con qué limpiarnos el culo, harina con qué hacer arepas”, y sí, perdimos, y Maduro se limpia con lo que los herederos del conflicto armado y social más antiguo del mundo posmoderno piensen sobre él y sus millones de barriles de petróleo diarios. De Ramón no supe nada hasta el miércoles en la noche.
De mal agüero el 4 de julio, día en que dos de los más grandes males del mundo posmoderno cumplen años: los states y el señor aquél de Salgar. Día en que corriendo el año 2014 se enfrentaran por los cuartos de final de la Copa Mundo Brasil y Colombia. El partido, atropellado como este texto; los states y el señor aquél de Salgar, nefastos, como este texto. Al final el equipo de Colombia resulta derrotado. El país que dos horas antes estaba desolado y atónito recobró la vida con una inyección de adrenalina que aún no se disipa: “Era gol de Yepes”. ¿Peyes, a lo bien? La reedición de este encuentro tendría lugar el miércoles anterior, con ocasión del segundo partido del Grupo C de la Copa América 2015. Horas antes del partido a la plaga del “Era gol de Yepes” se le sumó la plaga del
—Neymar, ¿viste la ardilla?
—¿Cuál ardilla?
—La que te pega con la rodilla.”
el cual hace alusión a la grave infracción cometida por el presunto (aunque las cámaras lo registraran en flagrancia, según los nuevos estándares de comunicación es presunto) agresor Camilo Zuñiga sobre el mequetrefe (el periodismo deportivo aún no se pone de acuerdo en cuanto a esta cuestión en particular) brasilero Neymar, y lo deja por fuera de la Copa Mundo a razón de una grave lesión.
El miércoles en la noche todo un país dormido profundizó aún más el sueño para ver perder a su equipo de fútbol ante Brasil; y soñó despierto para verlo ganar. Silencio sepulcral. De una muerte súbita a una asistida.
Así como la ciudad que habito, el edificio en que vivo dejó de palpitar. Aguantó la respiración desde el silbato inicial. Tan sólo se oía el rumor de los televisores. Y, de repente, el silencio fue roto por un coro que hizo temblar los muros. GOL HIJUEPUTA. Del sopor a la euforia.
No paró de ladrar sino hasta una hora después, alterado y confundido, el pobre de Ramón.
No comprendía por qué nos indignaba que Neymar arremetiera a puñetazos contra la pelota pero celebrábamos que Bacca lo empujara por la espalda. Se preguntaba si los colombianos habríamos visto, si acaso, en alguna ocasión un armiño, el animal que decapita niños; o, quizás, a un militar activo, el animal que merodea por Soacha ejecutando falsos positivos; o al guerrillero, el animal que envenena ríos atentando contra el sector petrolero. Lo inquietaba sobre todo, pobre Ramón, aturdido, incrédulo y fascinado, absorto, por qué se celebraba con el mismo entusiasmo la derrota a Brasil que la muerte de un guerrillero, la excitación que causa la sola idea de linchar en público a una rata, un desalmado roedor, cuando no es más (ni menos) que el deseo de asesinar impunemente, eso sí.
¿Cuál es el animal que hace justicia por su propia mano? Miraba la tele Ramón, y pensaba, sin dudarlo, que el colombiano.
De tal manera, que si entrevistaran espontáneamente a Ramón durante uno de sus paseos matutinos sobre el posconflicto él asegurará que será seguir matándonos por un iphone, o emprender contra Venezuela, Nicaragua, Brasil, un gamín o, simplemente, porque sí, porque qué carajos, así funciona, pasar sobre el que se atreva a pasar por enfrente.

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No querer saludar a los vecinos no es violencia, es una elección, mala educación si quiere. Violencia, por el contrario, es verse forzado a saludar, a expresar una cortesía tan falsa como la modestia, sabiendo que uno al regresar borracho a casa no espera a cruzar el umbral de la puerta para orinarse en el shut.

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿KIEV QUIERE SER MILLONARIO?

Apriete un cigarro entre los labios. Sírvase un café y tírelo por el retrete. Mejor le haría un trago. Aspire el humo del cigarro, quémese la garganta. Queme el humo con su garganta áspera. Pase saliva.
Agarre el teléfono, deslice el dedo torpe sobre la pantalla. Presione el botón equivocado.
[NUKE]
Suelte la mano de la zorra que lo acompaña en el bar. Hágale creer lo que le ha hecho creer a todas: que el amor y el gusto son la misma mierda. Bésela. Agárrele una teta. Sienta asco. Bésela nuevamente.

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Olga era Ucraniana. Quizás la mejor pianista que hubo en Colombia durante la segunda mitad del siglo XX. Fue amiga nuestra. De Anuar, Rafael, de los Juanmanueles, López y Botero, de Ospina; amiga mía también.
Olga llegó a Colombia de la mano de Gilberto, otro amigo, más difícil de llevar, pero igual un amigo. Un tipo que llegó por elección, no por coincidencia a la Unión Soviética, cansado aunque convencido. Un tipo que tuvo suficientes pantalones para contrabandear jeans Levi’s con el propósito de sobrevivir. Y ya. El tipo volvió a Colombia con Olga y con un niño que venía con la experiencia de haber escapado del régimen soviético por Siberia (su abuela escapó con él en brazos, saltó de un tren que había sido interceptado por un retén militar, hundió sus pies en la nieve, lo que le dejó severas quemaduras), y con un título en gerencia portuaria. Andrey, mi hermano, hijo de Olga y Gilberto; un tipo que, como yo, escribió su trabajo de grado en un fin de semana. Un tipo que, como yo, tuvo muchos fines de semana disponibles para desperdiciar, y dedicó uno para terminar lo que no pudo terminar con él.
Olga era ucraniana, rubia, inteligente, putamente inteligente, indiscreta, aunque más colombiana que la vergüenza de tener que enseñar un pasaporte colombiano. Olga amaba más que nadie a Andrey. Olga sufrió un accidente cardiovascular mientras la vida vivía a Andrey en Australia. La despedida se la dimos con el rencor de no haberle hablado antes. Con el rencor de haberle oído hablar sobre Dvoryak y Rachmaninov sin siquiera entenderle. Con Andrey ausente.

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Olga hizo su postdoctorado en Ucrania. Trajo, de regreso, vodka, matrioskas a más no poder, camisetas desde el aeropuerto de Amsterdam, y camisetas chiviadas de la selección de fútbol ucraniana, además de sus memorias sobre el día en que conoció a Putin: un enano diabólico, según lo que ella comentara.
Los padres de Olga, hoy es aún el día en que viven en Ucrania. En Kiev (dígase quiív).

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Deslice el dedo necio sobre la pantalla del teléfono. Yerre. Corrija. Llame a la persona correcta: Andrey.

lunes, 22 de septiembre de 2014

LA MÁQUINA TAPAHUECOS-FISCALES

Desde su polémica contratación a unos polémicos empresaurios, en confusos hechos que son materia fecal de investigación por parte de las autoridades, la máquina tapahuecos le ha robado popularidad a Bacatá, el sueño a Petro, y el presupuesto a los contribuyentes. Un acto de intolerancia sin procedentes. Por cuenta de mani-fiestas-patrias-bobas irregularidades en la contratación: $ 11.800 millones se pagarán por el alquiler de una de las máquinas (otras dos ya se asoman al balcón del Palacio Liévano convocando a marchas en las que se exija desistir al Procurador, Alejandro Ordenado de Obispo, de la idea de que se pongan las máquinas y la ciudadanía en marcha), cuando la adquisición de la máquina tendría un valor de $ 250 millones.
Señal apocalíptica es el estado de la maya vial. Los coches se estropedan; un pedo. La movilidad depende de lo que se mueva en la cosa política.
Y aunque la máquina tapahuecos nunca llenará el espacio que dejaron vacío Luis Carlos Restrepo alias ‘doctor te-cura’ (no sé qué, pero Dios quiera que sea de algo grave), Maria de Depilar Hurtado y Uniandrés Felipe Arias, Petro insiste en que la máquina, durante tan sólo una semana, tapó el hueco fiscal abierto por los hermanos Marrano y Anule.

Por su parte de tránsito, la Unidad de Mantenimiento Viral se embotella en discusiones entre expertos, expartes, disfuncionarios públicos y concejaladores de carros, a ver quién va a la carga con una mano, con la otra, contra el presupuesto, y con un pie, con el otro, sobre la ciudad.

martes, 8 de julio de 2014

UN CAFÉ CON HÉCTOR ABAD (i)

La abuela Mercedes sufrió un accidente cardiovascular en agosto del 2008, que comprometió su capacidad motora y del habla. Salí en chancletas y pijama, después de dejar a mi abuela desayunando en la mesa frente a un huevo cocido y una taza de café con leche y tostadas, a fumarme un porro al Parque del Virrey sin temor de ser observado y señalado por los deportistas matutinos que frecuentan el lugar. No sé por qué, pero el porro se resistió a que lo fumara; quizás la idea de trascender a expensas de mi intrascendencia lo hizo desistir.
Al regresar, encontré a Mercedes tendida en el suelo sobre un costado con un gran chichón en la frente. Ella ya había manifestado síntomas de vejez con comportamientos extravagantes, de manera que interpreté su postura como otro de aquéllos. Le hablé y ella únicamente balbuceaba y sonreía. Reía. Exhibía babas en su pijama. Fue cuando entendí lo que había sucedido durante mi ausencia y me sentí afortunado de haber guardado el porro en el bolsillo del pantalón del pijama en lugar de fumarlo en el parque. Si mi capacidad de reacción en ese momento fue torpe y atropellada, no quiero imaginar cómo habría sido de haber fumado el cannabis: primero me hinqué al lado de ella y le susurré al oído preguntándole cómo estaba. No hubo más respuesta que un balbuceo con tono de disculpa, siempre con una sonrisa. Luego corrí a la habitación principal y agarré el teléfono y marqué el 123. Al otro lado contestó un asesor que no cesaba de hacer preguntas para las cuales no conocía la respuesta, que la edad de nacimiento de mi abuela, que el número de su cédula… que si habría tenido sexo en los últimos veinte años, me dije mentalmente a manera de broma, sin pudor. Expliqué la urgencia de la situación al teleoperador. Indicó aquél que una ambulancia llegaría al domicilio que le dicté antes apenas una estuviera disponible. Visiblemente abatido llamé a informar a mi tía Clara de lo sucedido, pues mi madre se encontraba dictando una clase de Antropología Médica en la universidad. Mientras esperaba a la ambulancia y a mi tía seguí las indicaciones que ella me dio, y que claramente el teleoperador del 123 no estaba capacitado para dar. Limpié los labios de mi abuela y le di a beber agua con un pitillo. La dejé en la misma posición en que la encontré, a pesar de que daba muestras de incomodidad.
                Llegó a casa tía Clara antes que la ambulancia. Ya habrían pasado treinta minutos desde que se hizo la llamada de auxilio. Tía Clara le hablaba a la abuela Mercedes. Le limpiaba el sudor de la frente.
                En vista de que la ambulancia, después de cincuenta minutos no daba muestras de llegar al rescate, y la angustia por la vida de la abuela se hacía más amplia, igual que el chichón en su frente, que se tornaba marrón, morro marrón, desesperadamente salí a la calle en busca de un taxi, con la gran suerte de que un estacionamiento de ambulancias de carácter privado se ubicaba a dos manzanas de casa, del cual no tenía conocimiento hasta ese momento. Al notar mi angustia, el único conductor de servicio en el parador dejó caer pesadamente sus pies de la mesa ante la que minutos atrás había estado comiendo roscón con Colombiana (el regazo del conductor estaba cubierto de azúcar, y sobre la mesa descansaba una botella vacía).
                Para el momento en que ya estaba preparado el desplazamiento de la abuela hacia la clínica media hora después, ella atada a una camilla, boca arriba, con las sirenas encendidas, se abría paso entre el tráfico la retrasada ambulancia de la Secretaría de Salud de Bogotá, poniendo pereque, cuando ya para qué.
                Tres años después la recuperación de la abuela ha sido lenta. Es capaz de ponerse en pie y de caminar con ayuda de una enfermera, come por sí misma, a pesar de que su mejor amiga actualmente es una silla de ruedas, con la que rueda día y noche, de su habitación a la sala, de la sala al comedor, de la que no se separa siquiera para ir al baño, a la que le cuenta sus penas en sus momentos de soledad, sin saberse si le escuche o no: una amiga fiel pero pesada de llevar. Sí. De esos amigos, de los buenos, de los que llegan a la vida por coincidencia y no por elección.

                Compañía a la abuela no le ha hecho falta. Todos los días, si no está resistiéndose a que tía Clara le corte las uñas de los pies, a comer un poco más, espera a que mamá le deslice entre sus manos una mantecada por debajo de la mesa, sin que tía Clara o Mariluz, su enfermera fiel, se den por enteradas. Por mi parte, soy feliz de no tener que cortarle las uñas de los pies. Me conformo con leerle mal las noticias del periódico, con robarle una sonrisa. Que Uribe está enfermo de cáncer a causa de unos implantes mamarios marca PIP; que Santos sufre de incontinencia urinaria durante un discurso (?)

lunes, 4 de febrero de 2013

LA BELLA Y LA VESTÍA DE LÁTEX

Érase una bestia quien sufría de un trastorno de la personalidad y creía ser bella: tenía complejo de princesa.
Habitaba un castillo y purillo de ensueño, propiedad de la Dinas tía Cánceres, en compañía de su príncipe azul del rap. Nunca por obligación, siempre por placer, las visitas a otros reinos, el animal o el vegetal de ser el caso, cuando no el mónera, se hacían en su carruaserejé ja dejé dejebe tu dejebe de Barbie barbuda a lo Bárbara Blade, sin desperdiciar ocasión de presumir la panza cuando se paran sobre la báscula sus invitados y lustres, entre los que destaca taca-taca-taca Scar Gordoba; Cartahenna de Indias que no tienen con qué pagar un tinte de DeL’oreal, ni ahora ni de vuelta al futuro, aunque no se pierden la movida del catre de Dania Londoño ni mucho manos a la hembra, y el Pantano de Vargas (que reclama como propio Shrek), cuentan cuentos de hadas hediondas entre sus desatinos turísticos preferidos.
Como toda doncella miembro masculino de la menarquía dedicaba sus ratas libres a sus ábrase de caridad: desde su Reino de Adas (Asociación Defensora de Animales) salvaba ballenas encalladas que sufren de callos en las Pléyades vía feisbuc, a pesar de que a su propia mascota, un bulldog arrugado, ella le resulta extraña, toda bestia que su ambiente natural, su hogar, es la guardería de perritos, y en ocasiones las páginas sociales en la prensa canina.
Además, sin lugar a deudas, aprovechaba la provechosa ubicación en la tabla de posiciones de su equipo de fútbol predilento: BAMOS, MIYOS! MIYITOS TU POPÓ!!!!!!!!!, y no pierde oportunidad de hundir la nariz en asuntos de los que carece de cualquier conocimiento práctico, sobre los que es menester comprender ciertos e inciertos asuntos particulares de economía (no ecología) o política; no temía, sin embargo de bienes, hacer el ridiculeo culeo culeo y osaba poner en entredicho el rigor periodístico de la Casa Editorial El Tiempo a causa de su nuevo propietario, Luis Carlos Zar-miento por contrato, aunque ella vendiese a siniestra sin diestra acciones de su grupo financiero.
Calorín acalorado este relato ha enfadado.

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NOTA DEL EDITOR EN MONO: Se recomienda a la princesante que hundiese la nariz en las líneas de perico extendidas sobre las mesas de mármol durante el Ayayay Festival. No lea, presuma que lee, es mejor, es mojar calzón.

miércoles, 23 de enero de 2013

EL SÍNDROME DE PEREQUE PEÑALOSAS DE TRANSMILENIO

Un estudio resiente algunas susceptibilidades: Ahora que la última grieta de la moda es oponerse a la digestión de Gustavo Petro en la Alcancía Mayor de Bacatá, la perra, no hay quien no haya manifestado a grito herido de muerte su inconformidad con el vergomaestre.
A esta tendencia tendenciosa, tendida la tendera, tendiente a la tendinitis se le denomina ‘El síndrome Pereque Peñalosas de Transmilenio’, característico de especímonos y primates evolucionados hasta tal punto de fábrica que manifiestan altísimo grado de inversión, es consecuencia de la sobreexposición por parte de los remedios caseros de comunicación al falo porno gobernar desde el Palacio de Liévano, sino vía tuíter.
Los pacientes del síndrome han manifestado no tenerle paciencia a Petro, y entre sus síntomas destacan trabajar para él, sus asociados o familiares, o bien amnesia crónica de una suerte anunciada.
Aunque las antipatías generadas por Petro no son gratis, gritas eso sí, son de alguna mamera exageradas. El Lupus Dei dirigiendo interceptaciones telefónicas desde el Va[ti]cano con la mano negra de César Mauricio Velásquez, y con la interpretación de tales mandatos por parte de Alejandro Ordenado de Obispo, en compañía de la DEA, han controvertido los centros de consumo con trolleada; a su vez, el senador Gerlein no soporta la idea de que por la Séptima se pasee y pavonee un metrosexual ligero de ropas. Ayayay, excremental Uribe, ¿qué te has hecho que no te veo? Clama desde su columna móvil terrorista el prestigioso Ernesto Mesías Tovar.

Gustavo Patrón

Así, muy a la ligera, de argumentiras ligeras, la oposición más cómoda es la del misionero; la de moda. Como en los tiempos en que se atacaba cualquier nintento de prolongar la mongolítica de seguridad de Uribe y a la vez se apoyaba la aspiración nasal a la Alcaldía de Pereque Peñalosas de Transmilenio (envalentonado el primate por el secundado); ahora bien, se desquitan los pacientes del síndrome impacientes con Petro cayendo en el exceso de cambiar las marchas por la recolección de firmas para la revocatoria, lo que es igual a la recolección de basuras.
Si Colombia es el país más feliz del mundo, es culpa de Petro.



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Nace de esa basura sacar: Fe de ese nené heredero atacaba, ADN a bala, ¿o dar recorte podrá? Tardó Petro, cerrado a la banda, a Bacatá, ore de rehén en ése; de fracasar, usábase edecáN.

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NOTA DEL EDITOR EN MONO: A todos los estudiantes de Comunicación Social en la Universidad de la Sabana quienes no hayan recibido la cátedra Interceptaciones Telefónicas I y II, y el Seminario Evasión de Preguntas Comprometedoras durante el período en que César Mauricio Velásquez fue decano de la facultad, se les conmina a acercarse a la oficina de Registro Académico para hacer efectivo el reembolso del valor de los créditos correspondientes a estos cursos. Gracias. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

NOS NICARAGUARON LA FIESTA

Colombia es un hijuedisputa país. Cien daños después de la separación del turistmo de Panamá, deliberadamente Nicaragua en 2002 abrió licitaciones para explotar el petróleo presuntamente alojado bajo la locha marítima ubicada a la izquierda del mediano 82, zona protegida por la dicción colombiana, ¿scíí?; por su parte, en respuesta al abuso de soberbianía la Cancillorona enafiló sus armas, entre los que disponía de los mejores negociadores que fracasaron en el Nicaraguán.
Al finalizar el proceso extendido por once años durante los cuales los asesores latigantes de Colombia expusieron los motivos por los que el archienemigo de San Andrés debiera de permanecer atado a la miseria del país (la respuesta es Colombia), Nicaragua obtiene, no quedarse con los cayos, sino una porción marítima impotente sólo en aparrancia.
Hicieron el negocio de la vida Daniel Ortega, presidente de Nicaraguardiente, y sus secuaces, en efecto, se apropiaron del petróleo que ya habían vendido y nos dejaron la carga presupuestal de San Andrés.
Todo cuanto se aprendió de este episodio diproblemático de límites, mar y timos será consignado en los anales hinchados de hemorroides de nuestra historia.
¡Feliz meridiaño nuevo!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

ESO EN CUATRO POR MIL NO SE VE

Se hace merecedora, señoras y señores, la empresa corredora de teta los valores e instrumentos sin(t)éticos financieros, Interbolsa, del Premio Nacional Mejor Cosm-ética Corporativa del Caño, reconocimiento a sus aportes a la induestría producto de sus innovaciones en el maquillaje de balances de resultados.
No contenta sin embargo la prestigiosa forma de bolsa del botín con apropiarse de una fortuna, se robó la tensión de la prensa y mil veces repugnadas sus conductas por píos y extraños. El inicio de esta infortunada cadena de oración de sucesos inesperados fue la infiltración de una información vía tuíter en la cuenta de Vladdo® que alertaba sobre la ambición de Interbolsa que por fin rompió el saco, o la bolsa, que no echaran su advertencia en saco roto, o en bolsa de valores rotos. Más tardaron en encenderse las alarmas que Petro en prohibirle las corridas a Interbolsa en su Santamaría.
Ingenuo. Los señores de Interbolsa y Fabricato se corrían, sí, pero en sus ratos de esparcimiento de utilidades sobre las mujercitas con que se entretenían en los tiempos muertos de operreación versátil, lo que ellos a su bien tienden a llamar especuliar. De tal manera que si se mete en la misma arenera a una compañía del sector bursátil y a una del textil, se obtiene una alianza de tipo burtextil. Burda e inútil.
Nada sucederá a estos personajes siniestros y abusivos, no le quepa duda externa, disfrutarán de sus fortunas como cualquier banquero o mafioso arrimado a buena rama del poder del árbol que más sombra da. De esta experiencia nos quedarán las lecciones de la inspección por parte de los órganos de con troll a los registros de Interbolsa, información que será coro-borrada de la memoria en su totalidad.
Es nada este Premio Nacional Mejor Cosm-ética Corporativa del Caño; es patético. Todo cuanto sucedió en el episodio Interbolsa a todos y cada uno de los participantes del mercado de valores les vale un bledoble moral; a menos que paguen por su de luto financiero, y se van obligados a ser corredores de la justicia.
La otra lección es que Vladdo® persistirá en perseguir a cada uno de sus plagiadores hasta que todos estén bloqueados.

LA INTERBOLSA O LA VIDA

No se trata de un caso de irresponsabilidad profesional. Es incluso peor. De saber en Colombia lo que significa ‘responsabilidad profesional’ eventos como el de Interbolsa no pasarían de ser un caso aislado. De tal manera que es un asunto de ignorancia. Lo que pone al mismo nivel al taxista altanero con el corredor de bolsa es la ignorancia; con la misma altanería con que el taxista responde a quien le reclame (sin saberse si es un acto deliberado o fruto de una inocente omisión) por no encender las luces direccionales antes de girar, o por la infracción de tránsito que de buenas a primeras tuvo la ocurrencia de cometer, el corredor de bolsa se protege con sus números.
Es peor, sí. En el caso Interbolsa el diagnóstico es de irresponsabilidad empresarial y falta de creatividad. Las maromas de semáforo que tramaron entre Interbolsa y Fabricato son una mala copia de las innovaciones en el sector financiero estadounidense que llevaron a la quiebra a millones de personas naturales y jurídicas alrededor del mundo en 2008. Miles de personas en Estados Unidos fueron persuadidas por sus asesores financieros de adquirir títulos hipotecarios previamente calificados negativos, de los que se presumía su iliquidez, con el objeto de aumentar su valor artificiosamente. Cuantas más personas adquirieran estos títulos basura, mayor sería el incremento de su valor. Y, por desgracia, cuando la burbuja explotó cayeron al piso los bonos hipotecarios junto a los ahorros de toda una vida de miles de personas.
Por el contrario, el caso Interbolsa se reventó por el abuso en las operaciones Repo, acrónimo de repurchase agreement. El asunto es que un repo es un depósito de liquidez con un vencimiento y tasa pactados por las dos partes; la parte que recibe el dinero entrega al prestador de los fondos unas garantías representadas en títulos valores equivalentes al 120% del monto de la operación bajo la custodia de Deceval; en el caso de ser entregadas acciones como garantías el valor de éstas deberá ser del 130% del monto del depósito. Interbolsa estaba captando liquidez a corto plazo con el instrumento de los Repo (para captar iliquidez a plazos más largos son recomendables los fondeos con TES) y entregando acciones de Fabricato como garantía. Cuanto más valieran éstas, más liquidez estaría en capacidad de atraer. Con tal propósito, los corredores de Interbolsa sugerían a sus clientes invertir en acciones de Fabricato, estimulando, en efecto, su demanda y, por consiguiente, el incremento de su cotización bursátil.
Eso, en tanto se refiere a la irresponsabilidad empresarial. Lo relativo a la escasez de creatividad es un asunto de vocación profesional. Son muy populares las operaciones Repo en el sector real para evitar el pago del cuatro por mil en sus movimientos de efectivo, disposición tendiente a estimular la utilización de este instrumento financiero.
Lo curioso del asunto sería que se utilizaran recursos del Fogafín, producto del recaudo del impuesto del cuatro por mil, para proteger a una empresa que defraudó a sus clientes y accionistas utilizando un instrumento financiero del que se exime su pago. De llegar a ser así, hablamos a estas alturas de un caso en que la ley no protege el interés común, sino el de unos cuantos.
No bastaron piruetas y tragos de fuego para distraer a la opinión del ruido que hacía Interbolsa con sus temerarias operaciones, tanto así que la miope Superintendencia Financiera, incapaz de tocar su propia nariz, encendió las alarmas.
Ahora bien, no siendo un inconveniente ético la puerta giratoria por la que pasan del sector público al privado y viceversa, hay que sumar a los académicos que nos deslumbran a todos con su con o si miento.
Durante años manejé las cuentas Repo, principalmente de petroleras, a nombre de un banco. Es decir, manejé dineros del diablo desde el infierno. En las mesas de dinero los Repo son el cafuche, el ripio del mercado. La menta irisada que a la sobremesa nadie quiere tocar. Estos genios de Interbolsa, el Estado y los orgullosos economistas no son más que unos chirretes miserables vendiendo frunas en los semáforos cuando no en los buses. Lo digo porque trabajé para un banco que ahora maneja perfil de cooperativa de pensionados. Me arrepiento de no haber hecho nada de cuanto tuve a mi alcance para quebrar a ese hijueputa banco.
Con seguridad, al infierno no irán todos los que trabajaron inocentemente en un banco, pero sí todos quienes hicieron lo posible por aprovecharse de su situación ventajosa.

lunes, 12 de noviembre de 2012

BALADÍ DE ELECCIÓN Y CORONACIÓN


De las transmicciones del popular programa de concurso La Voz Colombia es poco lo que se puede rescatar sin pagar un peso a sus captores.
De la primera semana de audiciones, si no fuera por el mal sabor de derrota de los participantes, que a pesar de haber hecho su mejor esfuerzo no consiguieron que los jurados apretaran el botón para girar sobre sus sillas en inequívoco gesto de aprecio por sus habilidades líricas, se podría pensar que el mal sabor era consecuencia de los abrazos de consuelo dados por los jurados a los concursantes eliminados sin ninguna muestra de pudor por acercar demasiado sus axilas aquéllos a éstos. Que no se contara con vestuario, o con tiempo para que los jurados cambiaran de atuendo es un asunto de manifiesta tacañería para un canal de televisión que cuenta con un presupuesto a nivel de la familia Umaña aunque da la impresión de trabajar con las uñas.
De las batallas por equipos es menester anotar nada; aparte de las presentaciones en bobo, de las interpretaciones de canciones de los jurados por parte de los concursantes, nada más que un impulso artificioso a sus carreras musicales de obstáculos.
¿Qué mérito tiene ser poseedor de una buena voz? El mismo que tener unas tetas jugosas o unas nalgas erguidas. Que sí, que el entrenamiento de voz es arduo, exigente; que únicamente los más insistentes y comprometidos logran ponerse al nivel de técnica que los diferencie de sus competidores, sí; pero, ¿acaso las reinas de Cartagena no se someten también a extensas jornadas en el gimnasio, o bien a dolorosos procedimientos quirúrgicos, para alcanzar la perfección en sus cuerpos?
Qué decir de las coincidencias en las comitivas, los desfiladeros mentales en traje típico de sastres naturales; en fin. Un deleite para el alma máter.
Hágale, por curiosidad, una pregunta del mejillón de Carlos Calero a un participante de La Voz Colombia, en el cuerpo de Vilma Pelmaza, a ver qué.

lunes, 17 de septiembre de 2012

QUÉ BOLETA GANARSE EL BALOTO

Recuerdo de mi infancia sobre todo las cosas que quise tener y que no se pudo. Unos tenis Nike ‘Agassi’, un Nintendo. Me conformaba sin embargo con recrear batallas inverosímiles entre mis G.I. Joe a pesar de no haberlos visto nunca por Cartoon Network. Y no me quejo. Mal haría, teniendo en cuenta que son muchas más las cosas, ahora mismo, de las que ni siquiera podré entretenerme con imaginarlas.
Por eso es que soy un resentido. Algo así como un niño disfrazado de adulto. Usted me entiende. Del mismo modo en que un niño haría, respondo a las consecuencias de mis actos de grande. Hago berrinches cada vez que la resaca me impide levantarme de cama; flexiono las rodillas y espero el caldo de costilla, tendido. De mí los analistas de cartera de los bancos con los que tengo deudas sólo reciben bromas pesadas. Rico, ¿no?
Soy un resentido de esos que se entretienen pensando en niñerías antes de conciliar el sueño. Es un juego al que sólo estoy invitado yo, desde luego, a ganar. Y a perder también.
Por ejemplo, sueño despierto con que soy rico y famoso, e imagino encuentros con algunas de las mujeres que me han rechazado, eso sí, eligiendo el personaje en estima de mi ánimo y los sucesos recurrentes del día, y se me aparecen en la mente gordas, corriendo tras el bus que detiene su marcha veinte metros adelante del lugar en que le alzaron el brazo al conductor, vestidas con la misma ropa que solía quitarles roída ahora, y, cómo no, agarradas como garrapatas a un hombrecillo miserable. Chusquísimo. Un deleite para el resentimiento. Me divierto montañas imaginando que en vista de mis ventajas económicas y sociales en contraste con su precaria situación le ofrezco un buen trabajo. Le tiendo la mano. Le socorro. Me siento orgulloso de sentir lástima y me premio abrazándome a la almohada. Luego, la imagen se traslada a la intimidad de su hogar, ese agujero que imagino putrefacto, donde sólo está a la vista de su hombrecillo, de Dios, y de mí. Ella no puede menos que asombrarse de lo bien que luzco, y no ahorra reproches (en silencio).
Pero últimamente he cogido la maña de imaginar que gano el Baloto. Imagínese usted. Qué dicha. Picha que picha. Es un deseo arbitrario aunque consecuente con mis ínfulas oníricas de fama y riqueza. La posibilidad de ganar el Baloto es la única forma, el deus ex machina que hará posible mi transformación hacia la holgura y el reconocimiento, la única excusa de la que me valgo para utilizar esa locución latina sin sentir vergüenza por hacerlo. En fin. Sueño con que soy rico y famoso para dar una lección a las mujeres que me han rechazado. Sueño con que gano el Baloto para poder soñar con que soy rico y famoso para dar una lección a las mujeres que me han rechazado o cambiado.

A seguir...

lunes, 27 de agosto de 2012

SI LO VEO LE DOY EN LA CARA, MAROCCO

La imprudencia no excusa a la estupidez, aunque aquélla sea consecuencia de ésta. Y tratándose de estupidez, sería imprudente de mi parte pasar por alto el desteñido cubrimiento exclusivo de los Juegos Olímpicos que ofreció de mala gana a los colombianos el canal privado de televisión, Caracol. Una vergüenza. Desastroso por decir lo menos.
Recuerdo de los Juegos Olímpicos en Beijing cuatro años atrás que la transmisión estuvo a cargo del canal público de televisión, Señal Colombia. De pe a pa, día tras día, sin privilegiar en la programación a deporte alguno sobre otro, en lugar de ambicionar ingresos por concepto de publicidad lagañosa, centraron la atención en que los televidentes aprendieran de los deportes menos comunes sus reglamentos básicos así como sobre sus técnicas más comunes e inverosímiles. La única forma de despertar el interés en los deportes menos comerciales es el aprovechamiento de eventos masivos como los Juegos Olímpicos o los Juegos Panamericanos (transmisión de su última edición gracias a Señal Colombia también) para tal propósito. De otra manera,  ¿cómo apartar la atención del todopoderoso fútbol en el que los colombianos hemos demostrado nuestra intrascendencia en lo corrido de los tiempos? En paralelo, la transmisión de ESPN de los Juegos Olímpicos (ausente en la edición anterior), desde las 3:00 A.M. hasta el final de la jornada (aproximadamente hacia las 5:00 P.M.), me impidieron extrañar a Señal Colombia, pero me incitaron a comparar con la de Caracol.
Durante las horas muertas, es decir en la madrugada, transmitían el inicio de la jornada para nada más que ser interrumpido por el programa de variedades que sabrá Dios desde cuándo sale al aire a diario para regocijo de Agmeth Es Cafre y la mujercita rica de Juan Esteban Sampedro: la competencia de Jota Mareo. Como si se tratara de un regalo reanudaban la transmisión por una hora al finalizar el dichoso programa, para volver a la rutina de novelones, dicha de las amas de casa.
No debieron nunca asumir la empresa de transmitir los juegos olímpicos a medias, sin querer queriendo, si antes no iban a estar dispuestos a sacrificar sus compromisos comerciales, por una vez en cuatro años.
Bonnet nos deslumbró con su inigualable capacidad de hacer inentendible lo que no admite confusión; a su vez, ‘el cantante del gol’, haciendo honor a su mote, narraba los encuentros de basquetbol como si tal menester se tratara de seguir los sucesos de un partidito de potrero de la selección, ante la impasividad del experto comentarista invitado. Ni qué decir del desempeño de César Augusto Londoño y el de Ricardo Orrego como corresponsales durante los Juegos Olímpicos en Londres. Fue desastroso. Irrespetuoso tanto para los deportistas como para la audiencia. Que César augusto Londoño se entrometiera en una zona restringida para hacer preguntas inapropiadas a Caterin Ibargüen, en un momento en el que ella requería de toda la concentración, es idiotez. Que Orrego siempre al final de cada hit en las semifinales pretendiera tener la primicia de qué putas con Mariana Pajón, es idiotez. Bien hicieron en sacarlo del brazo a la vista de las cámaras que transmitían el evento para todo el mundo. Tan  vivos los cafres.
Del cubrimiento de los Juegos Olímpicos por parte de Caracol rescato que Linda Pelmaza sabe de deportes tanto como yo, pero nos sorprendió con su habilidad para turistear sin poner un pie siquiera por fuera de Westminster.
¡Bravo, pendejos!

lunes, 6 de agosto de 2012

ME DA YA LA PLATA

Con razón puede considerarse como una hazaña envidiable por los más experimentados atletas alrededor del mundo la medalla de plata que se colgó Caterine Ibargüen sobre su pecho. No obstante el júbilo inmoral con que selló su proeza, pudo haberle arrebatado el trofeo dorado a su rival kasaja, Olga Rypakova, de haber lanzado ese puñado de arena a los ojos de la kasaja, en lugar de lanzarlo al aire.
Durante su rutina de seis saltos, el más largo fue el sexto, de 14.80 metros, un centímetro más largo que el de la ucraniana Olha Saladuha, que le valió desplazarla al tercer lugar.
En el primer salto mi negra de plata alcanzó los 14.45 metros; en el tercero se estiró cuanto más pudo y marcó 14.67 metros, apretando la tabla de posiciones a su favor, hasta el momento. Similares registros tuvo en su cuarto y quinto intentos, 14.34 y 14.35, respectivamente.
Paradójicamente, al segundo salto, quizás en el que mejor ubicó su pie, más cercano a la tabla de batida sin sobrepasarla, lo resignó creyéndolo inválido. ¡Ay, mi negra con sonrisa de plata!
Luego de la premiación se vio el júbilo inmoral. No perdió ocasión Ricardo Orrego de saltar sobre ella habilidad digna de admirar en un cordado de la clase sauropsida (lagartos) cuando se sabe que es una característica propia de los pertenecientes a la clase anphibia (sapos) a chuparle la sangre, si no a sacarle algo de provecho a su plata, a su sonrisa.
Y no lo digo porque deteste a Ricargo Orrego; Pff, valiente gracia, eso lo hace cualquiera. Pero el único homenaje por anticipado que recibieron los deportistas colombianos fue una iniciativa de Señal Colombia. Bravo por la televisión pública. Mala, pésima la labor de la televisión privada.
Ni qué decir del trágico agradecimiento que ella en vivo le extendió a Santos a cuento de qué: muy similar a la excesiva gratitud de Oscar hacia el padre que nunca lo reconoció.
A los deportistas nacionales, es historia de hace marras, pareciese que el Estado les dijera: Me da ya la plata.

Me voy a permitir el abuso de hacer un cover al gran tuitero @egonayerbe, y diré que Caterine Ibargüen no tiene presea mala.

miércoles, 25 de julio de 2012

URBANIDAD DE CARRETA

Es que en ‘feisbuc’ uno debe ser todo político. Guardar las apariencias. Demostrar, si no aparentar que se lee la prensa: hablar de lo que importa. De política y economía.
Quejarse del aumento en el precio de la gasolina y celebrar cualquier incremento no significativo en la cotización de la acción de Ecopetrol es tan común como instar a los demás a proteger la fauna y la flora y dejar a las mascotas al cuidado de esas guarderías para perritos.
El error está en hablar de lo que urge; uno no hace eso. Hay que mantener la compostura. Qué oso hacerse la paja delante de la mamá.
De lo que me urge hablo en tuíter. Ahí soy un animal. En estima de la situación, si da para tanto, me despacho hablando de tetas, de drogas y licor, de música cuando hay seguidores que aprecien los comentarios.
Es que yo soy muy correcto en feisbuc, hago lo que se debe: siempre le diré hijo de puta a quien lo merezca.

martes, 24 de julio de 2012

QUIERO SER AMIGO DE LINDSAY LOHAN EN FEISBUC

Estaba de visita en casa de tía Lucero, días después de mi regreso abrupto de Inglaterra. En medio de una conversación en que mi prima insistía en convencerme de la bondad presunta de los grupos paramilitares comíamos salmón, al que le sentí un rastro de sabor a caramelo, y ensalada. Con el objeto de estimular el proceso digestivo, luego de terminado el almuerzo me uní a mi prima en su habitación, más confortable que el estudio en ese entonces, y, mientras ella abandonaba su inexistencia a las novelas transmitidas por la tarde en televisión nacional, cedí a la tentación de revisar mi cuenta en feisbuc, olvidada ya. No me sorprendió encontrarme con que la gente incluida en mi lista de amigos no cambiaba; ni mucho ni nada; pese a las ecografías y a los anuncios de compromisos en matrimonio, las fotos de asados (en los que el invitado principal es el alcohol, a diferencia de lo que se podría creer es la res) me sugerían creer que su hecencia (la esencia de las heces) se mantenía intacta. En esos menesteres me entretuve tan largo rato como el scroll del mouse tardó en guiarme hasta el final de la página y, mientras me ocupaba en cosas realmente importantes (verbigracia, según recuerdo, los preparativos de la boda del príncipe William o la atroz invasión de ratas a los túneles del tren subterráneo en Nueva York, cuando no los errores en Photoshop), interrumpió mi deleite un sonido de burbuja estallando. No presté atención, pensando en que, quizás, aquellos sonidos respondían a los efectos del inicio del proceso digestivo. No apartó la mirada del televisor mi prima; no se dio por enterada. Otra burbuja se deshizo, a lo que sí decidí prestar atención. Con cuidado de no dejar escapar por entre mis piernas ningún hedor que perturbase la cómoda concentración de mi prima, me incorporé. Cuál no sería mi sorpresa al darme cuenta de que las burbujas colapsando no obedecían a filtraciones gaseosas provenientes de mi duodeno, sino al sonido del que se sirve la prestigiosa red social para anunciar el recibo de mensajes instantáneos. No obstante, mi manifiesto asombro (a la vez que mi preocupación por el retraso evidente en la digestión) se me cayó a los pies al descubrir el emisor de los saludos y mensajes. No soy adepto a discriminaciones de ninguna índole, no hago excepciones, ya antes lo he aclarado: a todos detesto por igual; sin embargo, no me sentía con ánimo para conversar. Mucho menos cuando los gases que debieron ser expulsados minutos antes, persistían en revolverse, inflamando mis entrañas; de tal manera hice de cuenta esos-mensajes-no-son-conmigo.
Ante la insistencia de las burbujas, entre asombrada e indignada, mi prima sacudió su cabeza, reaccionando al sopor.
—No tienes intención alguna de responder, ¿verdad? Quienquiera que sea parece muy entusiasmado por tu presencia.
—Ahora no. No tengo ganas. No puede uno estar siempre con disposición para hablar de nada. —Respondí sin apartar la mirada de un artículo muy interesante sobre las nuevas enfermedades venéreas descubiertas en la cavidad vaginal de Lindsay Lohan.
—No seas grosero… Piensa en que algún día vas a necesitar de esa persona. —Reveló ella, sin pudor.
Le respondí con la mirada, frunciendo la nariz como si, después de tanta angustia, la flatulencia que se deslizara fuera de mí, escapándose, retornase  a mí, vía olfativa.
Cerré las pestañas abiertas en el navegador de internet tan pronto como concluí mi lectura. En silenció pensé en los motivos por los que me reprendió, sus razones tendría, mi prima.
Eso de tener mil amigos en feisbuc es muy conveniente. Propio de oportunistas. Si me aguantara las ganas de decir a todos lo que pienso, en la cara, no perdería un amigo en feisbuc a diario. Puede ser el error no contar con que cada una de las personas que uno ha conocido en la vida será útil en cualquier momento. Ellos no lo sabrán hasta que uno se lo haga saber.
Qué terror me dan quienes agregan gente en feisbuc a sabiendas de que les negarán en saludo de darse la casualidad de encontrárselos en la calle. Peores, sin embargo, los que saludan en la calle pero rechazan las solicitudes de amistad en feisbuc.

miércoles, 18 de julio de 2012

"TANTA FE"

Fueron 35 años, en realidad. Por ser respectivamente los años entre los que se enmarca el prolongado intervalo durante el cual el Independiente Santa Fe no consiguió la victoria del campeonato de fútbol local, 1975 y 2012, no deberían ser considerados en la cuenta. Dos generaciones de fieles asistieron puntualmente al estadio a presenciar el mismo espectáculo, cubiertos por una nube de humo rojo, muchas veces combinada con otra de marihuana que se desplazaba flotando en el aire desde la tribuna sur, domingo tras domingo. Decepciones, burlas, que siempre terminaban con la resignación de darle un puntapié a la pared.
Hay que decirlo, detrás del despliegue periodístico que destacaba como imprescindibles los más insignificantes detalles sobre Santa Fe, en contraste con la omisión (a propósito, si mi opinión vale de algo) de los más importantes sucesos acerca del Deportivo Pasto, se escondía el miedo de siempre: De quedarnos en vano con el carro de bomberos decorado con las insignias de Santa Fe, listo para desfilar con los jugadores a bordo; así como el gol providencial anotado en el último minuto por Camilo Vargas quien, producto de un arrebato venido de donde sólo podía venir, de las huevas, hijuepuercas, corrió, aprovechando la ocasión de un tiro de esquina presumiblemente la última jugada de ese partido, hasta la portería contraria, la de su archirequetecontraenemigo de siempre, Millonarios, y consiguió un gol de cabeza. Cuántos entre los santafereños, digan la verdad, no temieron que hiciéramos el oso del siglo.
Total, poco importaba ser objeto de burlas una vez más. De eso el santafereño sabe. De ser denigrado por parte de Los Millonarios de Bosa el santafereño sólo ríe. Lo doloroso en realidad habría sido enredar de nuevo el hilo con el que bordar la séptima estrella en la camiseta, cuando ya estaba enhebrado a la máquina de coser.
Se ganó. Y bien. Con un equipo orgulloso.
Se extrañó a Seijas. A Balbis lo mismo que a Rincón.
Ahora bien, es triste reconocer a los fanáticos de Los Millonarios que, en vista de la ausencia de triunfos por celebrar se conforman con disfrutar de las derrotas de sus rivales, en especial de Santa Fe; pero más deprimentes resultan los idiotas santafereños que, no satisfechos con el dulce sabor de un triunfo que muchos de ellos nunca siquiera habían saboreado, prefirieron echarle en cara su dicha a los azules.
Que me perdonen mi abuelo Jorge y mis primos Jorge y Camilo, Rafael Reyes, David Granados, David Ospina, Yamid, Eduardo Arias y Santiago Rivas, en cambio que Pachito Santos se lo trague, pero, eso sí, cuando Los Millonarios se ganen un torneo relevante lo celebraré como propio; es más fuerte el odio que siento por costeños, paisas o pijaos por igual, que el que me inspiran Los Millonarios.
¡Salud, santafereños!


Es un milagro que este señor juegue en Colombia. Gracias, yo de ustedes.

jueves, 5 de julio de 2012

DANDO TUMBOS (Y TUMBES)

Mockus no era el hombre. La cuota inicial del desastre que pudo significar su gobierno fueron los reiterados traspiés, idas y venidas, y contradicciones a los que nos acostumbró durante su campaña. Sin embargo, un número importante de personas, entre las que me incluyo, depositamos más de tres millones de votos a su nombre como rechazo a que un sólo muchacho del país fuera extrañado en su casa por recoger café. Desde la contraparte llovieron descalificativos sobre Mockus; hasta con un caballo discapacitado se atrevieron a compararlo para dar a entender que le temblaría la mano a la hora de lidiar con la guerrilla, las Bacrim, la economía, el clientelismo, y mil etcéteras más; de tal manera que la contienda electoral se dirimió en favor de Santos. La cuestión de si Mockus era el indicado o no para ser elegido Presidente de Colombia se resuelve en medida de su capacidad para mantenerse alejado de Uribe o si, por el contrario su visita a la Casa de Nariño a ofrecer buen cuidado a los huevos de Uribe fue fiel prueba de su incapacidad de representar a sus entusiastas seguidores. O bien de sus preferencias sodomíticas.
Y ni para qué mencionar la guachafita que armaron en el Partido Verde después del exilio de Mockus.
Otros, muchos, dirán que para 2014 el Man es Germán.
Es que el 2014 es pasado mañana. Las campañas darán inicio en un año. Santos, por supuesto, aspirará a reelegirse, y dependiendo de su desgaste lo acompañará Germán Vargas Lleras. Con Petro sucede como con Dios: ni idea en qué esté pensando de un día para otro. No cuenta. Qué decepción. De manera que se enfrentarían dos candidatos que representan a la derecha: Santos, y Uribe, si no manejando a Fernando Londoño (envalentonado por la bomba ñapa que le cayó del cielo), aliado con Angelino. Qué tragedia. Valdría la pena preguntarse entonces si Angelino se prestaría a tan corrompida estrategia: envilecer la igualdad social en beneficio de uno de sus mayores contradictores.
Es inocente pensar en que Uribe representa la oposición a Santos. Propio de esos niños que se juran los dueños del juego. De no ser por las carencias que el ‘loco del pueblo’ detecta en el tema militar, las que siempre existieron incluso durante el uribato, se sentiría a gusto con todas las políticas en materia de economía, educación, salud y justicia desplegadas desde la Casa de Nariño. Más bien, Uribe (el loco del pueblo) representa la suerte de un país que no tiene memoria, mucho menos una visión hacia el futuro. Haga memoria. A su paso por la Aerocivil en calidad de director, más de 300 licencias de aviación fueron otorgadas a reconocidos narcotraficantes de la época; en su papel de alcalde en Medellín impulsó el programa ‘Medellín sin Tugurios’, lavadero de dólares local de Pablo Escobar; como senador de la República fue ponente de los proyectos de ley que reformaron la salud, el sistema de pensiones y las condiciones de contratación laboral. Una bobadita. Bien sabido es, además, el impulso que como gobernador de Antioquia en compañía de Pedro Juan Moreno dio a las Convivir.
De sus ocho años de gobierno es mejor no hablar. O movió muy bien sus fichas o fue engañado por la peor generación espontánea de delincuentes en la historia del país Álvaro Uribe Vélez durante los ocho años en que se extendió su ‘gestión’. ¿Noguera y alias ‘la coneja’ Hurtado actuaron por cuenta propia? ¿Andrés Felipe Arias, a su antojo, diseñó el programa AIS para su beneficio? ¿Luis camilo Osorio desvió investigaciones en la Fiscalía porque sí? ¿Andrés Uriel se hurgó el ombligo de pe a pa por flojo? ¿Sabas compró votos para la reelección y persuadió a Sale fingir vínculos comerciales y mercantiles con Mancuso para desprestigiar la Corte a nombre de quién? ¿Diego Palacio qué? ¿Y las zonas francas; los falsos positivos? ¿Santo yo? En fin. Cabe la posibilidad, sí, de que Uribe nada tuviese que ver con todos los horrores sucedidos mientras fue presidente, y que su estilo de microgerencia (tipo miscelánea) sea prueba fiel de su indiscutible incapacidad de observación. Pero no. Estuvo al tanto de todo cuanto ocurrió.
Se extiende una sombra sobre él tan espesa como la que cubre a Piedad Córdoba.
Ahora bien, sus simpatizantes se quejan de que Santos es un mentiroso, un jugador de póquer, si antes no lo han tildado de traidor. ¿No son esos acaso los motivos en que insistimos hace dos años más de tres millones de personas para oponernos a su elección? Ya ni risa dan. Pobres diablos.
La intensidad del pulso político se siente en las peluquerías al tenor de los secadores de pelo, pues, las mismas señoras arribistas que celebraron la victoria de Santos ahora lo desprecian (con voz de Poncho Rentería).

Esperamos que la manicura no sea motivo de retraso para nuestro corresponsal en los 'clubes', pues estamos ansiosos por recibir sus informes esta noche desde El Nogal.

domingo, 1 de julio de 2012

EUROPOCA EDICIÓN 2012

Kuyt aún se pregunta dónde andan Alonso, el 'Niño' Torres, Benayoun, Benayoun, Beee-nayoun. Nunca antes se había sentido tan solito.

Nunca lo hice antes. Por eso, antes de empezar a escribir esta entrada me pregunté, ¿cuál es la mejor forma para escribir sobre fútbol? Pues, me respondí de inmediato, de la misma forma en que se juega, a las patadas. Y para eso he de valerme de las palabras 'esférica', 'escuadra', 'casaca'; de lugares comunes como: ‘es un encuentro de toma y dame’, ‘y no me diga más’, ‘suden la camiseta’. Mentiras, no. Con el fútbol no se juega.
En la Eurocopa de 2008 el equipo holandés dio muestras de estar en el nivel más alto del que se tuviera registro en los últimos años; este equipo en la fase de grupos superó el suyo, el de la muerte, cómodamente, goleando a Italia y a Francia, 3-0 y 4-1, respectivamente, y con modestia derrotó 2-0 a Rumania. Bien pudo el aficionado promedio soñar con ver de regreso a la aplanadora naranja. No obstante los buenos augurios, fue derrotada la selección holandesa en cuartos de final contra Rusia, un equipo del que mucho no se esperaba. El palo de la Eurocopa 2008. Con el buen sabor que dejó el desempeño de la ‘selección tulipán’ no era una exageración ilusionarse con que el desquite sería la Copa Mundial de la FIFA en 2010, en la que, con sobrados méritos, llegó hasta el partido final para finalmente ser derrotada por la de España. De ese equipo que nos sorprendió e ilusionó con ver a la ‘naranja mecánica’ volver a lo más alto de un campeonato, nada queda. Sin pena ni gloria se despidió Holanda de la Eurocopa. Primer pronóstico del que se puede prescindir.
En cambio, del caso español nada nuevo habrá qué decir. Con poco cumplió con las expectativas depositadas sobre el equipo y respondió poniéndose en la final. De conseguir derrotar a Italia, sería el tercer título consecutivo al que se hacen los ibéricos.
Italia, por su parte, sorprendió a propios y extraños venciendo en un partido épico a los archicontrarequetefavoritos, Alemania, de la que dije, lo admito, que si la misma España que con dificultad derrotó a Portugal se descuidaba, podría recibir cinco goles de los ‘panzers’. Del arrebato al desencanto. Como consuelo a la decepción siempre quedará, sin embargo, la posibilidad de que el campeonato mundial de la FIFA siguiente sea el desquite.
De Portugal no voy más que a repetir lo que en su columna en El Espectador de ayer, Preguntas (casi) retóricas, Esteban Carlos Mejía sugirió a manera de interrogante: ¿Y Portugal es Cristiano Ronaldo sin el Real Madrid?
Si con algo he de quedarme de esta última edición de la Eurocopa es el recuerdo del equipo croata. Un equipo que ‘sabe con la pelota’, que la ‘consiente’. ¡Bendita sea la guerra por la que Croacia se independizó de la antigua Yugoslavia! Que tanta fosa común, que tantos asesinatos se cometan para poder disfrutar de un equipo de fútbol así, sólo pueden ser cosas de Dios. Durante la transmisión del partido entre Croacia y España, el último de la primera en el torneo, el comentarista deportivo favorito de grandes y chicos –la gente ha cambiado mucho, prefieren aburrirse del mismo modo en que hicieron sus padres hace veinte años-, Adolfito Pérez, calificaba como injusta la eventual eliminación de Croacia (cuando el marcador del partido estaba igualado a cero) sin haber perdido siquiera un solo encuentro. Al final, España anotó. De manera que en el orden de ideas de Adolfito, ¿se hizo justicia?
Me importa muy poco si el ganador de la Eurocopa 2012 es España o Italia. Soy fiel a mis convicciones futboleras: cuantos más goles sean marcados, del lado que provengan, mejor para mí. Que se maten si quieren, pero que ‘haigan’ goles. Y hartos.
Me inquieta más, por el contrario, pensar en que Messi de seguir jugando a ese ritmo, y en estima del nivel futbolístico de la joven selección germana (no se confunda usted con la Germania en el centro de Bogotá), muy probablemente se reedite en el próximo Mundial la final: Alemania vs. Argentina.
Aunque muchos ya hacemos fila para aplastar el culo en primera fila y ver: Argentina vs. España.