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miércoles, 14 de noviembre de 2012

ESO EN CUATRO POR MIL NO SE VE

Se hace merecedora, señoras y señores, la empresa corredora de teta los valores e instrumentos sin(t)éticos financieros, Interbolsa, del Premio Nacional Mejor Cosm-ética Corporativa del Caño, reconocimiento a sus aportes a la induestría producto de sus innovaciones en el maquillaje de balances de resultados.
No contenta sin embargo la prestigiosa forma de bolsa del botín con apropiarse de una fortuna, se robó la tensión de la prensa y mil veces repugnadas sus conductas por píos y extraños. El inicio de esta infortunada cadena de oración de sucesos inesperados fue la infiltración de una información vía tuíter en la cuenta de Vladdo® que alertaba sobre la ambición de Interbolsa que por fin rompió el saco, o la bolsa, que no echaran su advertencia en saco roto, o en bolsa de valores rotos. Más tardaron en encenderse las alarmas que Petro en prohibirle las corridas a Interbolsa en su Santamaría.
Ingenuo. Los señores de Interbolsa y Fabricato se corrían, sí, pero en sus ratos de esparcimiento de utilidades sobre las mujercitas con que se entretenían en los tiempos muertos de operreación versátil, lo que ellos a su bien tienden a llamar especuliar. De tal manera que si se mete en la misma arenera a una compañía del sector bursátil y a una del textil, se obtiene una alianza de tipo burtextil. Burda e inútil.
Nada sucederá a estos personajes siniestros y abusivos, no le quepa duda externa, disfrutarán de sus fortunas como cualquier banquero o mafioso arrimado a buena rama del poder del árbol que más sombra da. De esta experiencia nos quedarán las lecciones de la inspección por parte de los órganos de con troll a los registros de Interbolsa, información que será coro-borrada de la memoria en su totalidad.
Es nada este Premio Nacional Mejor Cosm-ética Corporativa del Caño; es patético. Todo cuanto sucedió en el episodio Interbolsa a todos y cada uno de los participantes del mercado de valores les vale un bledoble moral; a menos que paguen por su de luto financiero, y se van obligados a ser corredores de la justicia.
La otra lección es que Vladdo® persistirá en perseguir a cada uno de sus plagiadores hasta que todos estén bloqueados.

LA INTERBOLSA O LA VIDA

No se trata de un caso de irresponsabilidad profesional. Es incluso peor. De saber en Colombia lo que significa ‘responsabilidad profesional’ eventos como el de Interbolsa no pasarían de ser un caso aislado. De tal manera que es un asunto de ignorancia. Lo que pone al mismo nivel al taxista altanero con el corredor de bolsa es la ignorancia; con la misma altanería con que el taxista responde a quien le reclame (sin saberse si es un acto deliberado o fruto de una inocente omisión) por no encender las luces direccionales antes de girar, o por la infracción de tránsito que de buenas a primeras tuvo la ocurrencia de cometer, el corredor de bolsa se protege con sus números.
Es peor, sí. En el caso Interbolsa el diagnóstico es de irresponsabilidad empresarial y falta de creatividad. Las maromas de semáforo que tramaron entre Interbolsa y Fabricato son una mala copia de las innovaciones en el sector financiero estadounidense que llevaron a la quiebra a millones de personas naturales y jurídicas alrededor del mundo en 2008. Miles de personas en Estados Unidos fueron persuadidas por sus asesores financieros de adquirir títulos hipotecarios previamente calificados negativos, de los que se presumía su iliquidez, con el objeto de aumentar su valor artificiosamente. Cuantas más personas adquirieran estos títulos basura, mayor sería el incremento de su valor. Y, por desgracia, cuando la burbuja explotó cayeron al piso los bonos hipotecarios junto a los ahorros de toda una vida de miles de personas.
Por el contrario, el caso Interbolsa se reventó por el abuso en las operaciones Repo, acrónimo de repurchase agreement. El asunto es que un repo es un depósito de liquidez con un vencimiento y tasa pactados por las dos partes; la parte que recibe el dinero entrega al prestador de los fondos unas garantías representadas en títulos valores equivalentes al 120% del monto de la operación bajo la custodia de Deceval; en el caso de ser entregadas acciones como garantías el valor de éstas deberá ser del 130% del monto del depósito. Interbolsa estaba captando liquidez a corto plazo con el instrumento de los Repo (para captar iliquidez a plazos más largos son recomendables los fondeos con TES) y entregando acciones de Fabricato como garantía. Cuanto más valieran éstas, más liquidez estaría en capacidad de atraer. Con tal propósito, los corredores de Interbolsa sugerían a sus clientes invertir en acciones de Fabricato, estimulando, en efecto, su demanda y, por consiguiente, el incremento de su cotización bursátil.
Eso, en tanto se refiere a la irresponsabilidad empresarial. Lo relativo a la escasez de creatividad es un asunto de vocación profesional. Son muy populares las operaciones Repo en el sector real para evitar el pago del cuatro por mil en sus movimientos de efectivo, disposición tendiente a estimular la utilización de este instrumento financiero.
Lo curioso del asunto sería que se utilizaran recursos del Fogafín, producto del recaudo del impuesto del cuatro por mil, para proteger a una empresa que defraudó a sus clientes y accionistas utilizando un instrumento financiero del que se exime su pago. De llegar a ser así, hablamos a estas alturas de un caso en que la ley no protege el interés común, sino el de unos cuantos.
No bastaron piruetas y tragos de fuego para distraer a la opinión del ruido que hacía Interbolsa con sus temerarias operaciones, tanto así que la miope Superintendencia Financiera, incapaz de tocar su propia nariz, encendió las alarmas.
Ahora bien, no siendo un inconveniente ético la puerta giratoria por la que pasan del sector público al privado y viceversa, hay que sumar a los académicos que nos deslumbran a todos con su con o si miento.
Durante años manejé las cuentas Repo, principalmente de petroleras, a nombre de un banco. Es decir, manejé dineros del diablo desde el infierno. En las mesas de dinero los Repo son el cafuche, el ripio del mercado. La menta irisada que a la sobremesa nadie quiere tocar. Estos genios de Interbolsa, el Estado y los orgullosos economistas no son más que unos chirretes miserables vendiendo frunas en los semáforos cuando no en los buses. Lo digo porque trabajé para un banco que ahora maneja perfil de cooperativa de pensionados. Me arrepiento de no haber hecho nada de cuanto tuve a mi alcance para quebrar a ese hijueputa banco.
Con seguridad, al infierno no irán todos los que trabajaron inocentemente en un banco, pero sí todos quienes hicieron lo posible por aprovecharse de su situación ventajosa.

lunes, 27 de febrero de 2012

NO PUEDE TODO SER POLÍTICA (dos)

Anteriormente en "UN AGUJERO EN EL BOLSILLO DEL PANTALÓN":


Nos detuvimos justo en frente al CAI del Parque del Virrey. Arrogantes las fachadas del hotel y las cafeterías emblemáticas del parque al otro lado de la calle.
En vista del espléndido sol que se levantaba en lo alto del cielo azul, cliché añorado de sábado en la tarde, y de que la cena a la que mamá se había comprometido a asistir no era sino hasta las siete, sugerí a ella dejarse tomar del brazo para cruzar la carrera quince y hacerme compañía con una tacita de café.
“¿No será mucha molestia?” pensé, reprimiendo cualquier sonrisa que osara asomar a mi rostro.
Reposando el bolso en el asiento a su lado, mamá se sentó mirando hacia el costado oeste del parque, abandonándose al entretenimiento acostumbrado, matizado de perros y deportistas, y uno que otro arribista andino, de esos invariablemente ataviados con pantalón caqui, camisa polo y suéter entornando sus hombros. En apariencia, ya la mujer del perro y su popó se habían desvanecido de su mente; a diferencia de la mía, en la que no se dibujara con definición.
Se acercó el mesero a nosotros y, antes de darle oportunidad siquiera de saludar (y presentarse, como me lució que pretendía hacer desde un principio), ordené una taza de café espresso. Mamá saludó al mesero, después de lanzarme una mirada de reproche, y ordenó un té en agua.
¿No será mucha modestia?
Anotó en su libretita las bebidas el mesero, se dio media vuelta, y desapareció dentro del establecimiento.
Interrumpí mis pensamientos casi que por un reflejo de rechazo al silencio en el que nos sumergió la pesada presencia del dependiente.
—Antes que recitar la teoría macroeconómica contenida en la obra de Mankiw y Krugman, deberían esos muchachos es concentrar toda su atención en un punto único. Crítico.— Tragué saliva y proseguí: —A esos muchachos les hace falta es pensar con independencia. —Sentencié.
—De manera independiente o no, pero que piensen. Dios no lo quiera, y terminen repitiendo las mismas sandeces y contradicciones en las que incurre Alejandro Gaviria, o lamiendo las botas de sus amigos, de manera que se encuentren presentables en el momento de ser hundidas en la boñiga oficialista, como bien hace Juan Carlos Echeverry, o, en el peor de los casos, obedeciendo a ojos cerrados las órdenes de un superior inescrupuloso como Andrés Felipe Arias—. Secundó mamá.
La pesadez del mesero, de vuelta con nuestras bebidas, me animó a sacar a relucir el silencio guardado antes.
Dispuso él una servilleta a mano derecha de cada uno de nosotros, las bebidas en frente, y el protocolo de acompañamientos en el centro de la mesa. Se retiró pues con una venia mal fingida, llevándose adentro su pesadez el mesero. Siguiéndolo con la mirada añadí: —En ese orden de ideas, mejor entonces que ni se molesten en pensar.Bajé el tono y clavé la mirada en los ojos de mamá: A eso están habituadas las facultades de economía, sin que haga falta detenernos a examinar el espíritu imperante en los colegios de administración; dado el caso tendríamos es que dar un par de saltos en el tiempo hacia atrás, siglos antes de Robert Owen, para comprender qué es sobre lo que ellos fingen hablar, cuando no es, a pierna suelta, de sus aventuras en “Federico, Carne para Rico” o “Rompiendo Records”.
—Para ser justos, yo no tengo la culpa, mucho menos las facultades de economía y administración, de que únicamente te hayas relacionado con individuos de mente roma. Hasta parece que estés hablando es de abogados.— Reprimió mi ímpetu mamá, y bebió de la taza humeante.
—Y me arrancó las palabras de la lengua. —Repuse entusiasmado, de inmediato.
Todos los cretinos conducen a una mente roma.


... a seguir.