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lunes, 22 de septiembre de 2014

LA MÁQUINA TAPAHUECOS-FISCALES

Desde su polémica contratación a unos polémicos empresaurios, en confusos hechos que son materia fecal de investigación por parte de las autoridades, la máquina tapahuecos le ha robado popularidad a Bacatá, el sueño a Petro, y el presupuesto a los contribuyentes. Un acto de intolerancia sin procedentes. Por cuenta de mani-fiestas-patrias-bobas irregularidades en la contratación: $ 11.800 millones se pagarán por el alquiler de una de las máquinas (otras dos ya se asoman al balcón del Palacio Liévano convocando a marchas en las que se exija desistir al Procurador, Alejandro Ordenado de Obispo, de la idea de que se pongan las máquinas y la ciudadanía en marcha), cuando la adquisición de la máquina tendría un valor de $ 250 millones.
Señal apocalíptica es el estado de la maya vial. Los coches se estropedan; un pedo. La movilidad depende de lo que se mueva en la cosa política.
Y aunque la máquina tapahuecos nunca llenará el espacio que dejaron vacío Luis Carlos Restrepo alias ‘doctor te-cura’ (no sé qué, pero Dios quiera que sea de algo grave), Maria de Depilar Hurtado y Uniandrés Felipe Arias, Petro insiste en que la máquina, durante tan sólo una semana, tapó el hueco fiscal abierto por los hermanos Marrano y Anule.

Por su parte de tránsito, la Unidad de Mantenimiento Viral se embotella en discusiones entre expertos, expartes, disfuncionarios públicos y concejaladores de carros, a ver quién va a la carga con una mano, con la otra, contra el presupuesto, y con un pie, con el otro, sobre la ciudad.

miércoles, 23 de enero de 2013

EL SÍNDROME DE PEREQUE PEÑALOSAS DE TRANSMILENIO

Un estudio resiente algunas susceptibilidades: Ahora que la última grieta de la moda es oponerse a la digestión de Gustavo Petro en la Alcancía Mayor de Bacatá, la perra, no hay quien no haya manifestado a grito herido de muerte su inconformidad con el vergomaestre.
A esta tendencia tendenciosa, tendida la tendera, tendiente a la tendinitis se le denomina ‘El síndrome Pereque Peñalosas de Transmilenio’, característico de especímonos y primates evolucionados hasta tal punto de fábrica que manifiestan altísimo grado de inversión, es consecuencia de la sobreexposición por parte de los remedios caseros de comunicación al falo porno gobernar desde el Palacio de Liévano, sino vía tuíter.
Los pacientes del síndrome han manifestado no tenerle paciencia a Petro, y entre sus síntomas destacan trabajar para él, sus asociados o familiares, o bien amnesia crónica de una suerte anunciada.
Aunque las antipatías generadas por Petro no son gratis, gritas eso sí, son de alguna mamera exageradas. El Lupus Dei dirigiendo interceptaciones telefónicas desde el Va[ti]cano con la mano negra de César Mauricio Velásquez, y con la interpretación de tales mandatos por parte de Alejandro Ordenado de Obispo, en compañía de la DEA, han controvertido los centros de consumo con trolleada; a su vez, el senador Gerlein no soporta la idea de que por la Séptima se pasee y pavonee un metrosexual ligero de ropas. Ayayay, excremental Uribe, ¿qué te has hecho que no te veo? Clama desde su columna móvil terrorista el prestigioso Ernesto Mesías Tovar.

Gustavo Patrón

Así, muy a la ligera, de argumentiras ligeras, la oposición más cómoda es la del misionero; la de moda. Como en los tiempos en que se atacaba cualquier nintento de prolongar la mongolítica de seguridad de Uribe y a la vez se apoyaba la aspiración nasal a la Alcaldía de Pereque Peñalosas de Transmilenio (envalentonado el primate por el secundado); ahora bien, se desquitan los pacientes del síndrome impacientes con Petro cayendo en el exceso de cambiar las marchas por la recolección de firmas para la revocatoria, lo que es igual a la recolección de basuras.
Si Colombia es el país más feliz del mundo, es culpa de Petro.



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Nace de esa basura sacar: Fe de ese nené heredero atacaba, ADN a bala, ¿o dar recorte podrá? Tardó Petro, cerrado a la banda, a Bacatá, ore de rehén en ése; de fracasar, usábase edecáN.

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NOTA DEL EDITOR EN MONO: A todos los estudiantes de Comunicación Social en la Universidad de la Sabana quienes no hayan recibido la cátedra Interceptaciones Telefónicas I y II, y el Seminario Evasión de Preguntas Comprometedoras durante el período en que César Mauricio Velásquez fue decano de la facultad, se les conmina a acercarse a la oficina de Registro Académico para hacer efectivo el reembolso del valor de los créditos correspondientes a estos cursos. Gracias. 

jueves, 5 de julio de 2012

DANDO TUMBOS (Y TUMBES)

Mockus no era el hombre. La cuota inicial del desastre que pudo significar su gobierno fueron los reiterados traspiés, idas y venidas, y contradicciones a los que nos acostumbró durante su campaña. Sin embargo, un número importante de personas, entre las que me incluyo, depositamos más de tres millones de votos a su nombre como rechazo a que un sólo muchacho del país fuera extrañado en su casa por recoger café. Desde la contraparte llovieron descalificativos sobre Mockus; hasta con un caballo discapacitado se atrevieron a compararlo para dar a entender que le temblaría la mano a la hora de lidiar con la guerrilla, las Bacrim, la economía, el clientelismo, y mil etcéteras más; de tal manera que la contienda electoral se dirimió en favor de Santos. La cuestión de si Mockus era el indicado o no para ser elegido Presidente de Colombia se resuelve en medida de su capacidad para mantenerse alejado de Uribe o si, por el contrario su visita a la Casa de Nariño a ofrecer buen cuidado a los huevos de Uribe fue fiel prueba de su incapacidad de representar a sus entusiastas seguidores. O bien de sus preferencias sodomíticas.
Y ni para qué mencionar la guachafita que armaron en el Partido Verde después del exilio de Mockus.
Otros, muchos, dirán que para 2014 el Man es Germán.
Es que el 2014 es pasado mañana. Las campañas darán inicio en un año. Santos, por supuesto, aspirará a reelegirse, y dependiendo de su desgaste lo acompañará Germán Vargas Lleras. Con Petro sucede como con Dios: ni idea en qué esté pensando de un día para otro. No cuenta. Qué decepción. De manera que se enfrentarían dos candidatos que representan a la derecha: Santos, y Uribe, si no manejando a Fernando Londoño (envalentonado por la bomba ñapa que le cayó del cielo), aliado con Angelino. Qué tragedia. Valdría la pena preguntarse entonces si Angelino se prestaría a tan corrompida estrategia: envilecer la igualdad social en beneficio de uno de sus mayores contradictores.
Es inocente pensar en que Uribe representa la oposición a Santos. Propio de esos niños que se juran los dueños del juego. De no ser por las carencias que el ‘loco del pueblo’ detecta en el tema militar, las que siempre existieron incluso durante el uribato, se sentiría a gusto con todas las políticas en materia de economía, educación, salud y justicia desplegadas desde la Casa de Nariño. Más bien, Uribe (el loco del pueblo) representa la suerte de un país que no tiene memoria, mucho menos una visión hacia el futuro. Haga memoria. A su paso por la Aerocivil en calidad de director, más de 300 licencias de aviación fueron otorgadas a reconocidos narcotraficantes de la época; en su papel de alcalde en Medellín impulsó el programa ‘Medellín sin Tugurios’, lavadero de dólares local de Pablo Escobar; como senador de la República fue ponente de los proyectos de ley que reformaron la salud, el sistema de pensiones y las condiciones de contratación laboral. Una bobadita. Bien sabido es, además, el impulso que como gobernador de Antioquia en compañía de Pedro Juan Moreno dio a las Convivir.
De sus ocho años de gobierno es mejor no hablar. O movió muy bien sus fichas o fue engañado por la peor generación espontánea de delincuentes en la historia del país Álvaro Uribe Vélez durante los ocho años en que se extendió su ‘gestión’. ¿Noguera y alias ‘la coneja’ Hurtado actuaron por cuenta propia? ¿Andrés Felipe Arias, a su antojo, diseñó el programa AIS para su beneficio? ¿Luis camilo Osorio desvió investigaciones en la Fiscalía porque sí? ¿Andrés Uriel se hurgó el ombligo de pe a pa por flojo? ¿Sabas compró votos para la reelección y persuadió a Sale fingir vínculos comerciales y mercantiles con Mancuso para desprestigiar la Corte a nombre de quién? ¿Diego Palacio qué? ¿Y las zonas francas; los falsos positivos? ¿Santo yo? En fin. Cabe la posibilidad, sí, de que Uribe nada tuviese que ver con todos los horrores sucedidos mientras fue presidente, y que su estilo de microgerencia (tipo miscelánea) sea prueba fiel de su indiscutible incapacidad de observación. Pero no. Estuvo al tanto de todo cuanto ocurrió.
Se extiende una sombra sobre él tan espesa como la que cubre a Piedad Córdoba.
Ahora bien, sus simpatizantes se quejan de que Santos es un mentiroso, un jugador de póquer, si antes no lo han tildado de traidor. ¿No son esos acaso los motivos en que insistimos hace dos años más de tres millones de personas para oponernos a su elección? Ya ni risa dan. Pobres diablos.
La intensidad del pulso político se siente en las peluquerías al tenor de los secadores de pelo, pues, las mismas señoras arribistas que celebraron la victoria de Santos ahora lo desprecian (con voz de Poncho Rentería).

Esperamos que la manicura no sea motivo de retraso para nuestro corresponsal en los 'clubes', pues estamos ansiosos por recibir sus informes esta noche desde El Nogal.

lunes, 2 de abril de 2012

DE NO HACERSE A MICO O PAJARRACO, UN ZAHÍNO HARÁ

Humanizar la guerra es una de tantas frases que se cuentan en el grupo de las vacías; aunque más bien parecen es un globo que, cuanto más se nutre de helio, más alto se eleva y se aleja de la vista de sus espectadores. Seguridad democrática, por ejemplo, es una frase vacía: Ni seguridad ni democracia hubo ahí. ¿Humanizar la guerra? Acaso, ¿desde cuándo, como efecto de apretar las clavijas, de aflojar los cinturones, es posible dar a la guerra una condición humana?
¿Secuestrados? ¿Prisioneros políticos? O, ¿prisioneros de guerra? Rehenes, mejor. Secuestrados considérense a los individuos que, a causa de sus cualidades financieras, o simplemente por azar, cayeron sometidos a la voluntad de la insurgencia; empresarios, comerciantes, narcotraficantes, y sus familiares, entre otros, que, ajenos a la guerra, recobrarían su libertad de cumplirse las exigencias de sus captores. Si en este punto usted no me entiende, piense entonces que, en un principio, los prisioneros políticos son retenidos en calidad de sujetos de juicio político del que, en teoría, no saldrán bien librados. La sentencia, es decir, de un juicio político subversivo, previa exposición de los delitos y traiciones que se le imputan, es la ejecución del acusado. Ahora bien, los prisioneros de guerra, en tanto su captura y retención tenga como propósito forzar un intercambio de prisioneros con su contraparte (el Estado), sí es correcto considerárseles secuestrados.
Las maneras de las fuerzas militares legales no difieren mucho de las propias de quienes se amarran el trapo rojo al hombro.
Hoy se escribió la última página del capítulo que sirve como prólogo al que consignará las liberaciones de los cientos de secuestrados anónimos que, noche tras noche, se acurrucan en su cambuche temiendo el día en que llegue la torpe liberación o los abrace la leishmaniasis. Hoy, del show, se alimentaron los Colombianos Por la Paz, las FARC, el ejército nacional que no perdió oportunidad de hacer partícipe del banquete al de Brasil, Rigoberta Menchú, los medios de comunicación (medio huevones, medio astutos); hasta Santos, por qué no. Hoy, de la alegría de otros, nos alimentamos usted y yo.
Petro, por encontrarse de visita en Barcelona, prescindió de manifestar sus cuitas y reproches. Primer aspecto que le descubro, aclaro, en que se diferencia, en su forma, de Uribobo.
Es irónico, miembros de las alianzas políticas antediluvianas y godos, militares y policías, todos detractores y atacantes de Piedad Córdoba, han sacado provecho de sus gestiones.